Teatro La República nació en Gran Canaria en 1997 y desde entonces ha levantado veintiocho producciones. Trabajamos sobre la memoria, el conflicto social y los clásicos que todavía tienen algo que decir.
Empezamos en 1997 con Chatarra, que se llevó el primer premio del Festival de Teatro de Mogán. Desde entonces no hemos parado: Ciudadano Yago, Los Impostores, Las raíces cortadas, Gulag, San Juan, Madre, Colacerdo, Enemigo. Nuestro trabajo ha viajado a Perú, Colombia, Chile, Marruecos y Reino Unido.
Pero la trayectoria no es lo que nos define. Lo que nos define es una manera de entender el oficio: el teatro como espacio de debate, un lugar donde el pasado dialoga con el presente y obliga al espectador a posicionarse.
No hacemos teatro para confirmar lo que el público ya piensa. Lo hacemos para incomodar esa certeza. Frente al olvido, memoria. Frente a la polarización, pensamiento. Frente al simplismo, matices.
Si quieres ver algo bonito, ve a cualquier parte; si quieres ver algo que te obligue a mirar lo que no quieres ver, ve a Teatro La República.
Contar lo que se ha querido silenciar. La memoria no es un lujo del pasado: es una herramienta imprescindible para entender el presente.
El teatro no adoctrina: incomoda. No da respuestas cerradas, abre preguntas. Esa es su responsabilidad y la asumimos.
TRECE, nuestro espacio de creación escénica, y el trabajo en aulas, barrios y centros educativos. El oficio se transmite haciéndolo.